Trump, el comercio y el partido de futbol en el recreo

¡Hola a todos!

El anuncio de Donald Trump el inicio de marzo sobre el aumento de los aranceles del acero y el aluminio en 25% y 10%, es un recordatorio importante de lo frágil que pueden ser las relaciones comerciales entre los países. Pero hay que darle crédito al presidente Trump en algo y es consistencia, completa consistencia con sus promesas de campaña, que me parece que atacan todas las experiencias económicas del siglo XX y promueven por volver a Estados Unidos al proteccionismo comercial.

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A veces parecería que Trump toma estas decisiones impulsivamente, pero hay un método a su locura, ya que después de llevar a cabo las declaraciones, soportar la renuncia de Gary Cohn su asesor económico en jefe, ha puesto a México y Canadá contra las cuerdas, poniendo una condición darles una excepción, renegociar el tratado de libre comercio de América del norte, mejor conocido como NAFTA.

Pero esta movida de Trump, podría destapar una caja de pandora y generar retaliaciones de sus socios comerciales, que aumentaría aranceles sobre las exportaciones provenientes de Estados Unidos. Pero ¿Vale la pena buscar el proteccionismo? esta misma discusión la he tenido esta semana en algunos de mis cursos y para mi esta postura no tiene sentido, una de las premisas básicas que siempre he creído de la economía es que el comercio beneficia a todos los involucrados.

Además, si lo que Trump busca hacer es suplir estas importaciones de acero y aluminio con producción la pregunta final es ¿Estados Unidos puede localmente suplir la demanda por esos metales? Porque si no puede hacerlo, el resultado será un aumento de precios en los bienes finales que utilicen esos metales como materia prima, ya que a un aumento de costos lógicamente vendrá un aumento de precios y habrá logrado no solo en crear barreras de entrada a esos productos, sino aumentar sus niveles de inflación locales.

Al final de todo, mi problema con este enfoque es que creo que la solución para reactivar el crecimiento en sectores económicos específicos, no es bloquear la competencia de otros países sino hacerse mejor, es decir aprovechar el comercio para mejorar la productividad del país. Al final Trump parece el niño que es el dueño del balón de futbol y decide quien juega con él en el recreo, dejando por fuera a mejores jugadores que harían más interesante el partido.

Un abrazo y que tengan un gran fin de semana.

Gregorio Gandini (Twitter @RogueEconomist1)

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